Presentación

Como se hizo esta historia.


Aproximadamente en Noviembre de 1.999, (como quien dice en otro milenio), se me ocurrió que quedaría original regalar por Navidad al grupo de amigos que veraneamos juntos en Llanes unos cuentos en los que ellos fueran los protagonistas.

Así pues pergeñé unas notas sobre los rasgos que a mí me llaman la atención de mis amigos e hice un pequeño boceto de lo que sería cada cuento. Terminado esto inicié la escritura del primero.

Trataba sobre uno de ellos que es un vendedor nato. Diseñé la historia tomando varias pinceladas de la realidad, para que todos los del grupo no dudaran de quien se estaba hablando, y busqué un final sorprendente. Como no tengo críticos me veo obligado a decir por mí mismo que el resultado quedó de mi gusto.

Escrito este primer cuento, comencé el segundo. La historia prevista era una variación sobre el hombre feliz que no tenía camisa. No voy a contar aquí la trama, porque creo que la idea es lo suficientemente buena para explotarla a pesar de todo. Pero sí que necesitaba un emperador enfermo, así que pensé en hacerle enfermar de ese mal tan actual que es la “depre”. El emperador entraba en “depre” y los emisarios salían a encontrar al hombre feliz, que lógicamente es otro de mis amigos aunque en su caso sí usa camisa.

Pero para entrar en depre antes tenía que estar sano, y ¿qué hace un emperador sano?. ¿No lo sabéis?. - Pues la guerra.

Así pues la historia era un emperador que hace una guerra y que se pone después enfermo de “depre”. ¿Os va resultando conocida la historia?

Ya sólo faltaba armar el tenderete. Me pareció adecuado el modelo Conan para contar la historia y así lo hice. Si alguien ha tenido en su mano el (magnífico) tebeo de Conan se acordará que la historia mezcla el relato en dos estilos : por un lado suena a leyenda o anales de una figura mítica y por otra parte Conan actúa en presente.

Al utilizar (plagiar) este modelo, me vi precisado a introducir un personaje más, el cronista, en mi caso Soleimán el Kunt, que en un principio no tenía un papel definido en la historia.

Puestos estos personajes en pié, ocurrió algo que todos los escritores han descrito pero que a mí no me había pasado hasta ahora: la rebelión de los personajes. Al dar vida a un personaje éste no hace lo que tu tenías previsto sino lo que le place.

El emperador que iba a ser una especie de segundo Conan, un personaje épico, se transforma en un vulgar fascista amante de la acción, que no duda en utilizar los más elementales recursos retóricos de siempre, Patria, Familia y Religión, para movilizar a un pueblo, aunque el enemigo no sea más que un grupo de pelagatos que lo único que pretenden es tener un mínimo de libertad.

El escriba, que iba para escritor de cantares de gesta, se transforma en un hombre contradictorio, que es fiel a su jefe hasta la muerte, pero no puede dejar de criticar su actuación en su fuero interno.

Y por último una historia pensada para un cuento de unos cuatro folios se transformó, sin poderlo frenar, en casi una novela de 30 páginas.

Y comienza la batalla y se me ocurren dos ideas: una es la batalla de Guadalajara. Aún recuerdo el cachondeo que mi madre se traía con los italianos cuando recordaba ese episodio. No cabe duda que el ridículo integral, es un versaglieri haciendo el ridículo.

Y otra idea me explota en la cabeza: ¿qué siente el último muerto de una guerra?, quiero decir, hay algo más patético que ser el muerto anterior a la firma del armisticio?.

Y como no puedo concebir que cuatro pelagatos derroten al imperio, saco al General Invierno que acabó con Napoleón, y por esas extrañas asociaciones de ideas me acuerdo que en el primer capítulo he buscado un motivo claramente tonto para involucrar a la iglesia en los planes del dictador y se me ocurre el pasaje de los rezos descalzos.

Ya tengo la batalla montada. Creo que tiene pasajes graciosos, y vaya, no estoy descontento de lo que ha salido. Para concluir el asunto, vuelvo a mi modelo Conan. En estos tebeos el final siempre queda abierto y en el misterio para incitarte a la compra del próximo número. Busco mi final misterioso, vuelvo a desempolvar mi primitiva idea de hacer entrar en “depre” al jefe y escribo las frases misteriosas de los elianes, que no son más que chorradas puestas al buen tuntún como final misterioso del cuento.

Pero he aquí que uno de mis escasísimos lectores me acusa de querer dejar de escribir la historia y picado en mi amor propio me veo obligado a escribir cinco capítulos más, uno por cada elian.

Y surge el Regente como un hombre que pasa, por el contacto con el poder, de la más honesta fidelidad, al sinvergüenza que hará lo que sea con tal de mantenerse en el trono. Todo alrededor de otra idea disparatada: ¿qué pasaría si sacaran el mando del país a oposiciones como si se tratara de una plaza de notarías?. ¿Quién de nosotros no se ha considerado capaz para llevar nuestro país?



Personajes:
ESTAS SON LAS CRONICAS DEL VIGÉSIMO SEGUNDO AÑO DEL REINADO DE NUESTRO SEÑOR VOLSAC, DESIGNADO DIRECTA- MENTE POR ALÁ, (BENDITO SEA SU NOMBRE), UFIR DE TODOS LOS FIELES. MALDITO SEA PARA SIEMPRE EL QUE NO RECONOZCA EL SEÑORIO DE NUESTRO UFIR.

YO EL SAUFIR GENERAL SOLEIMÁN EL KUNT, EL MÁS FIEL SEGUIDOR DE NUESTRO AMADO UFIR, CUMPLO CON EL DEBER DE TRANSCRIBIR FIELMENTE ESTOS ANALES PARA CONOCi-MIENTO DE LAS GENERACIONES VENIDERAS. PARA QUE LOS SIGUIENTES GOBERNANTES DE NUESTRO PUEBLO, LOS HIJOS DE NUESTROS HIJOS, CONSERVEN EL ORGULLO DE PERTENECER AL GRAN IMPERIO DE LOS THÁZAROS, Y APRENDIENDO DE LOS ACIERTOS Y EVITANDO LOS ERRORES SOMETAN A LOS INFIELES ENSANCHANDO EL IMPERIO HASTA EL CONFIN DE LA TIERRA

Contexto:
CRONICAS DEL VIGÉSIMO SEGUNDO AÑO DEL REINADO DEL UFIR VOLSAC SEÑOR DE LOS TÁZAROS, ESCRITAS POR SU SAUFIR GENERAL SOLEIMÁN EL KUNT

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